Keir Starmer afronta una de sus pruebas diplomáticas más complejas desde que asumió el cargo de primer ministro del Reino Unido. Su visita a Washington tiene tres objetivos principales: reforzar la relación con Donald Trump y consolidar la alianza transatlántica, coordinar esfuerzos con Europa para afrontar la crisis en Ucrania y proteger los intereses comerciales británicos ante posibles aranceles. Para ello, ha adoptado medidas estratégicas, como el aumento del presupuesto de defensa y el alineamiento con la política exterior estadounidense, con la esperanza de posicionar mejor al Reino Unido en el escenario global.
BulletsIn
- Refuerzo de la alianza con EE. UU. – Starmer busca reafirmar la “relación especial” con Washington en un momento de incertidumbre geopolítica.
- Compromiso con la seguridad en Ucrania – Ha instado a la Administración Trump a implicarse en garantizar la estabilidad en la región.
- Coordinación con Europa – Ha mantenido contactos con Macron y prepara una reunión en Londres con líderes europeos.
- Aumento del gasto en defensa – Se ha comprometido a incrementarlo al 2,5% del PIB en 2027, con un objetivo del 3% en la próxima legislatura.
- Recortes en ayuda al desarrollo – Para financiar el gasto militar, ha reducido la inversión en cooperación internacional del 0,5% al 0,3% del PIB.
- Sintonía con la estrategia de Trump – Ha mostrado una postura pragmática alineada con Washington, especialmente en seguridad y defensa.
- Rechazo a una elección entre aliados – Starmer insiste en que Reino Unido no debe elegir entre Europa y EE. UU., sino fortalecer ambos lazos.
- Evitar la guerra comercial con EE. UU. – Intentará persuadir a Trump de que Reino Unido no debe verse afectado por sus políticas arancelarias contra Europa.
- Cooperación en Inteligencia Artificial – Buscará afianzar la relación con las grandes tecnológicas estadounidenses en este sector clave.
- Cautela diplomática – Ha evitado responder a provocaciones y ha elogiado la estrategia de Trump en Ucrania para ganar su favor.
